ROSA
Infierno
jardín
el hambre,
republiqueta.
Resuenan
machetes
de antes cañaverales.
Fuegos
que renuevan,
buscando
otras morales.
Borrascas en marcha,
Cósmica
mirada
de hambres antiguos,
ojitos grandes
huesitos chicos.
ROSA
Dejame tu espina,
aunque tenga
muchas guardadas.
Si
luego de escribirte
no hago nada,
si luego de leerte
no hago nada,
al mirarte en esos ojos,
tus ojos
medirán:
sos la nada .
Ahora
niña,
con tu imagen grabada,
a la puerta me llaman :
es un
quirquincho,
silencioso arquitecto,
me trae una zamba,
busca
mi complicidad
¡ PARA TEJER ALGO,
MÁS ALLÁ DE LAS
PALABRAS!
Ver poesía siguiente
Ver poesía anterior
Javier
Peñoñori
26 de junio de 2002